Los expertos están de acuerdo en que la educación en la temprana niñez ayuda a que los niños se preparen para la escuela y que la preparación es la clave para el éxito educativo. Los padres pueden encontrar momentos de aprendizaje que estimulan el aprendizaje cada día, tal como lo es el leer juntos o visitar un museo de niños. Los padres que están dedicados al éxito de su niño brindan un sistema de apoyo significativo el cual sacará adelante al estudiante en su experiencia educativa.

 

“Es importante que los padres se involucren desde muy temprano”, aconseja Jeanette Morales, Directora Auxiliar de las Iniciativas K-12 en la asociación conocida como Hispanic Association of Colleges and Universities (HACU).

 

La asociación HACU (por sus siglas en inglés) es una asociación nacional educativa que representa la organización Hispanic-Serving Institutions (HSIs). Se estableció en el 1986 en base a una membresía fundadora de dieciocho instituciones, hoy representa más de 400 colegios y universidades comprometidos al éxito hispano en educación universitaria en los EE.UU., Puerto Rico, Latinoamérica, España y Portugal. Aunque sus instituciones afiliadas en los EE.UU. representan menos de un 10% de todas las instituciones educativas universitarias a escala nacional, unidas son el hogar para más de dos-tercios de todos los estudiantes hispanos universitarios.

 

“Muchos padres latinos viven con la suposición de que los consejeros y maestros van a supervisar la educación de su niño pero los padres tienen que trabajar en conjunto con los consejeros y maestros, para que su niño salga adelante. Ellos deben involucrarse continuamente y si su niño no sobresale en la escuela, ellos tienen que descubrir la razón y buscar ayuda”, declara Morales.

 

Debido a que la preparación universitaria empieza con estudios académicos, a los niños se les debe estimular a estudiar en el hogar. En vez de hacerlo en el dormitorio, los niños pueden estudiar en la mesa del comedor o cocina, siempre y cuando sea un lugar silencioso para esparcir sus asignaciones escolares. El aprendizaje puede ser divertido en el ambiente debido.

 

Comienzos tempranos

 

Desde el primer grado, los padres pueden supervisar el éxito del niño en diferentes materias para ayudarlos a calcular que área de estudio podría buscar su niño. De acuerdo a la organización National Science Initiative (NCI), “Más del 60 por ciento de los jóvenes antes del tercer grado dicen que están interesados en las matemáticas y ciencias, pero ese interés van bajando al llegar a la escuela intermedia y aún más en la escuela superior. Es de vital importancia para el futuro de su niño el mantener en crecimiento el espíritu de descubrimiento sobre las matemáticas y ciencias mientras va creciendo su niño.”

 

Casi la mitad de los empleos nuevos durante la próxima década serán en el campo de las ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés). Tan sólo para cumplir con la demanda actual, ¡los EE.UU. necesita graduar 100,000 ingenieros más por año! Por lo tanto, alentar a que sus niños se interesen en matemáticas es más que un consejo—es una inversión en su futuro así como el de todos los americanos.

 

El quinto grado es crítico, de acuerdo al NCI (por sus siglas en inglés). Este es el año que sirve de puente antes de la escuela intermedia, en donde los cursos preparatorios para la universidad empiezan a tener un peso más significativo en el resume académico de su niño. Es importante que los padres se involucren con los maestros y principales escolares. Entérese de los cursos que su niño está tomando. Si no está tomando cursos preparatorios para la universidad, ¡debería estar tomándolos!

 

Durante el inicio de la escuela superior es el momento para que los padres empiecen las charlas sobre la universidad más abiertamente. Un resume académico es similar a una hoja de presumir. En los comienzos de su primer año de escuela superior (conocido en inglés como freshman y/o noveno grado en los EE.UU.), los estudiantes deben mantener un registro de cualquier honor, actividades extracurriculares, trabajo voluntario o pagado, hasta asistencia perfecta, para que cuando llegue el cuarto año (conocido en inglés como senior year), tengan un registro como referencia al completar su solicitud de admisión universitaria.

 

Los estudiantes en preparatoria a la universidad no tan sólo deben relucir en la clases más desafiantes que se brindan en la escuela superior, deben tomar clases de colocación avanzada los cuales le otorgan en efecto crédito universitario antes de entrar a una universidad. Con esto, llevan la delantera.

 

Las actividades fuera de la escuela también van a realzar la solicitud universitaria del estudiante. Morales recomienda servir de voluntario, especialmente en el campo de empeño futuro. “Además, no se olvide de conseguir cartas de recomendación de sus patronos”, añade ella. Muchos maestros y consejeros se pueden poner abrumados por las peticiones para estas cartas, y mientras que las primeras 100 que escriben podrían ser descriptivas, las últimas 100 van a ponerse un poco aburridas, así es que es bueno tener varias fuentes.

 

Antes una consejera de escuela superior, Morales les advierte a los padres y estudiantes en que no esperen mucho tiempo para prepararse, especialmente para las pruebas pre-universitarias y exámenes de admisión universitaria. El PSAT (por sus siglas en inglés) se puede tomar desde el segundo año de escuela superior (conocido en inglés como sophomore) pero los padres necesitan ser emprendedores. Es gratis pero ellos deben hablar con los consejeros para asegurarse de que a su niño se le invitará a tomar la prueba. Como una prueba de práctica para los exámenes de admisión universitaria SAT y ACT (por sus siglas en inglés), la prueba PSAT puede ser una práctica valiosa de preparación para el examen así como una perspectiva general de la aptitud de su niño en artes del lenguaje y matemáticas para ayudarlo a enfocarse a estudiar para el SAT o ACT. Los estudiantes puede decidir a tomar el SAT o ACT en su tercer año de escuela superior, conocido en inglés como junior year, para esa manera dejar el cuarto año (conocido en inglés como senior year) disponible para volver a tomar el examen y mejorar la puntuación.

 

La Solicitud a la Universidad

 

Los administradores de admisión universitaria reciben miles de solicitudes cada año. Ellos se concentran en tres elementos básicos en cada solicitud: rendimiento académico, cartas de recomendación y un ensayo de admisión por el estudiante. “La sección del ensayo ayuda a los críticos a conocer un poco más de los estudiantes, lo que piensan, de donde son, que los hace relucir comparado a otros. Ésta es una oportunidad para expresar el por qué a él o a ella le gustaría asistir a la universidad”, dice Morales.

 

La sección de escritura podría intimidar a algunos estudiantes, por eso Morales los motiva a que guarden cualquier monografía o ensayo en que sacaron altas puntuaciones en escuela superior y los usen como modelos para componer el ensayo de admisión. A los escritores les toma años completar una novela, por eso reserve mucho tiempo para escribir el ensayo. ¡Revise, revise, revise! Muéstreles el borrador a sus amigos, maestros y consejeros escolares. Sobretodo, asegúrese de que no haya ningún error ni en la gramática ni en la ortografía.

 

Los padres y estudiantes necesitarán completar las solicitudes en enero o febrero del cuarto año (conocido en inglés como senior year) a no más tardar. Las solicitudes se pueden pedir a cada escuela, y usted encontrará una selección de universidades principales para latinos en el Capítulo Cinco de esta guía y CollegeforLatinos.com. Hemos incluido la dirección, teléfono, y sitio web de cada universidad, por tal, comuníquese con ellos directamente. Dado que cada solicitud requiere una cuota, es importante hacer una selección de las universidades más correspondientes, según se discutirá en el siguiente capítulo.